
El BID advierte, sin embargo, que la transformación tecnológica podría reducir fuertemente los salarios si los trabajadores no logran adaptarse.
WASHINGTON.— La inteligencia artificial podría convertirse en una importante fuente de crecimiento para América Latina y el Caribe durante los próximos diez años.
Estimaciones del Banco Interamericano de Desarrollo indican que una adopción amplia de inteligencia artificial podría incrementar la producción económica regional alrededor de 5,1% durante ese período.
El beneficio, sin embargo, no será automático. El estudio plantea que los trabajadores deberán trasladarse hacia actividades y sectores donde aumente la productividad y la demanda laboral. Bajo un escenario favorable, los salarios podrían crecer entre 2,3% y 5,3%.
Pero si las economías no logran realizar esa transición, determinados trabajadores podrían enfrentar reducciones salariales mucho mayores.
El problema coloca la educación, capacitación tecnológica y reconversión laboral en el centro de las políticas públicas. La región también necesitará aumentar inversiones en conectividad, centros de datos, energía e infraestructura digital.
El impacto de la inteligencia artificial dependerá así menos de la tecnología misma que de la capacidad de los países para incorporarla productivamente y distribuir sus beneficios. Para América Latina, la próxima década puede representar una oportunidad para reducir brechas de productividad o, por el contrario, ampliarlas.