La primera mujer elegida presidenta de Perú enfrenta el desafío de estabilizar un país que atravesó una década de fuerte turbulencia institucional

LIMA.— Keiko Fujimori asumió la Presidencia de Perú el pasado 28 de julio y comenzó un gobierno que podría redefinir el rumbo político del país durante los próximos años.
Su llegada al poder representa un hecho histórico al convertirse en la primera mujer elegida para la Presidencia peruana.
Fujimori recibió un país marcado por sucesivas crisis políticas. Perú tuvo diez presidentes desde 2016, una rotación que debilitó la confianza pública en las instituciones y convirtió la estabilidad gubernamental en uno de los principales desafíos nacionales.
La nueva administración ha colocado entre sus prioridades la seguridad ciudadana, la disciplina fiscal, la inversión privada y la recuperación de confianza en el Estado.
Pero el nuevo gobierno tampoco contará con un camino sencillo en el Congreso. Aunque su agrupación tiene una presencia importante, deberá negociar apoyos para aprobar reformas.
Perú mantiene, al mismo tiempo, una posición económica estratégica gracias a su producción de cobre y otros minerales. La capacidad del gobierno para combinar estabilidad política, crecimiento económico y respuesta a la inseguridad será uno de los principales indicadores para evaluar esta nueva etapa peruana.