
El programa busca recuperar reservas, reducir el déficit y abrir acceso a miles de millones de dólares adicionales de financiamiento internacional.
LA PAZ.— Bolivia aprobó un acuerdo por US$1.900 millones con el Fondo Monetario Internacional en uno de los mayores cambios de política económica del país durante los últimos años.
El programa busca responder a una combinación particularmente difícil: escasez de divisas, deterioro fiscal y reducción de las reservas internacionales líquidas.
Las autoridades esperan que el acuerdo con el FMI facilite posteriormente el acceso a más de US$5.000 millones provenientes de organismos como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo.
El Gobierno se comprometió a reducir progresivamente el déficit fiscal, fortalecer la disciplina monetaria, flexibilizar el sistema cambiario e implementar reformas destinadas a aumentar la productividad y la inversión.
Una de las medidas más sensibles es la eliminación progresiva de subsidios a los combustibles. El Ejecutivo anunció al mismo tiempo mecanismos de apoyo económico dirigidos a sectores vulnerables. Las autoridades pretenden elevar significativamente las reservas internacionales hacia finales de 2026 y continuar reconstruyéndolas durante los próximos años. La prueba principal será ejecutar el ajuste sin provocar una profundización de la conflictividad social.